domingo, 8 de octubre de 2017

Tal vez

Tal vez algún día realmente acepte tu muerte y los sueños nocturnos dejen de querer disociar la realidad diurna.

Tal vez algún día dejaré ir este anhelo oculto, que ruega por verte cruzar el portal de la casa, como si todo hubiera sido una farsa. Con una sonrisa en el rostro, una nueva vida y sin rencores. Diferente.

Tal vez algún día podré borrar tu sangre del suelo, reconstruir esa última memoria, levantar mi sentencia autoimpuesta.

Tal vez algún día pueda romper en llanto. Uno ruidoso y desgarrador, capaz de hacer temblar la tierra, incluso apto de alcanzar tu tumba.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Aparentar

La alarma suena, la línea mal pintada de ilusión y realidad empieza a tener forma. Genera voz propia para gritarme y alejarme del delirio, "¡No puedes huir!" me reprocha con severidad. Los hilos empiezan a moverse, temerosos ante otro regaño. Por consideración encojen mi cuerpo para que pueda abrazarse así mismo. Lentamente me ponen de pie y me preparan para la farándula.

Un poco de brillo en los labios. Hilo y aguja para coser una sonrisa. Algo reluciente de vestidura y un antifaz tornasol que tapice la corrosión. De desayuno una pizca de sarcasmo como endulzante de paladar y finalmente un montón de notas musicales que entibien el alma. La obra comienza.

lunes, 24 de julio de 2017

Palabra fantasma

Sé que hay algo rondando, danzando como niebla en mi mente. Se burla y se regocija suavemente en mi oído. Me altera, sin embargo, en cuanto poso mis ojos sobre ella, sólo un espectro está ante mi. Desaparece en segundos. Le temo, me aterra su existencia, pero le necesito para confirma mi sentido. Extiendo mi mano, no obstante, se queda tendida hacía la nada. Finjo un gesto casual, maquillo mi decepción.

El espectro reaparece perfumado con promesas. Corro siguiendo su aroma, me embriago sin reparo. No hay nada nuevamente. Mis sentidos embotados me hacen perder el balance. No hay suelo, no hay cielo, no hay fondo. Caigo, sin fin aparente. El oxígeno desaparece y la somnolencia se hace presente. Me abraza en un gesto de consuelo.

Su risa me despierta del letargo. Terror y deseo se mezclan. Su aroma me hace correr nuevamente, el ciclo se repite eternamente.

¿Acaso ese espectro realmente es sólo inexistencia? Tal vez una simple alucinación romántica de la esquizofrénica soledad es.

martes, 14 de marzo de 2017

Amor egocéntrico

Necesito un amor de esos en que en su mirada sólo me refleje yo y no sea sólo una opción más. De ese que sin dudar tomaría mi mano, que el impulso y miedo de ser tomada por otra persona la lleve a actuar de forma imprudente, con osadía ante el mañana. Un amor sin prejuicios, que prefiera tomar el té con mis demonios en lugar de encerrarlos en el ático. Amor capaz de convertir en deidad al mortal más común. De ese del que casi no existe, pues  nos encaprichamos en mirar hacía cuerpos distantes que, así mismo, añoran calidez extranjera.

Un amor egocéntrico, sin duda, pero paradójico al otorgar simultáneamente la más grande gratificación.